Esencia



Nunca nombrarla, nunca.
Ni callarla siquiera.
Solamente crecer de sus raíces
con asombrado llanto.
Ser y morir tan sólo
para justificarla
como naturaleza
y sumisa costumbre.

Madurará con pausa
y exactitud de necesaria estrella
y sólo incertidumbres
me probarán su órbita,
su doloroso amor, su cumplimiento.
Será un desgarramiento
elemental, constante.
Desesperada espera
-lo sé- desesperada.

Y sin embargo, nada
persistirá más cierto
que su sabiduría,
que sus sencillas fiestas.
Como el rosal seguro de la rosa.

Y yo seré la sombra
de su florecimiento,
yo viviré acatando
su voz y su silencio,
en indefensa tierra,
irrenunciablemente.


{ María Elena Walsh }



La casa está desolada
La soledad se ha pegado como una estampilla a mi carta natal
La ansiedad crece sin alimento alguno, del tiempo depende el tiempo
Las voces se vuelven efímeras, se mezclan en un sinsentido
El sinsentido con menos sentido de lo común
Lo común instaurado en mi pensar, común a todo, común a lo que acontece en este espacio (pequeño) que me rodea, común a nada, descolorido
El gusano de lo invariable ha hecho su nido, nacido y cosido en mi garganta su nudo, mi ser enraizado y acicalado en sus fauces
Compartir con el aire mi respiración, clavos con los que me oxido, olvido del cual interminablemente me olvido
La sucia agua brotando de las sienes y creando negros charcos con los que mi alma se patina, luego cae, para volver a brotarse
Cierta nube inyectada en el cielo despierta el asombro de las aves y conmina a la lluvia a hablar, a salpicar transeúntes y dudas caminantes
Circula la luz, círculos con mi sombra de formas, deformando el relieve circundante a mis pensamientos, florecen sus espectros
Suena el frío afuera, aclarece una brisa, duerme el día sobre sus cristales (mudos)


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Alhué Mora
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